Frenillos bucales: qué son, tipos, frenectomía

frenectomía para corregir el frenillo bucal en la clínica dental

Los frenillos bucales son tiras de tejido conectivo fibroso, muscular o de ambos tipos. Están revestidas de mucosa y se extienden desde el reborde alveolar hasta la mucosa del labio, la lengua o la mejilla.

Los frenillos se encargan de unir la boca con otras estructuras móviles, como el labio o la lengua.

Las alteraciones de los frenillos pueden darse en niños y, si no se tratan, mantenerse también en adultos.

Tipos de frenillos bucales y problemas que producen

Normalmente, los frenillos no causan ningún problema, pero en algunas ocasiones pueden producir problemas clínicos protésicos, fonéticos, ortodóncicos o periodontales.

Existen tres tipos de frenillos:

Frenillo labial superior

Se trata de una banda de tejido desde el vestíbulo bucal y la parte media del labio superior hasta la línea media del maxilar.

Este frenillo puede provocar diastema, es decir, la separación de los incisivos centrales superiores, especialmente en niños que necesitan ortodoncia infantil.

Asimismo, puede dificultar el movimiento del labio superior, lo que ocasiona problemas en la pronunciación de diversas palabras.

Habitualmente, los frenillos largos y con una inserción anormal se tratan con cirugía y ortodoncia; de esta forma, se elimina el frenillo y se cierra el espacio que existe entre los dientes.

Frenillo labial inferior

Consiste en una estructura anatómica que, al insertarse en la papila interdentaria entre los incisivos inferiores, es posible que produzca algunos problemas periodontales que después necesiten un injerto de conectivo, debido a la falta de encía queratinizada en esa zona.

Esto aumenta la predisposición a la inflamación de la encía y a la recesión gingival, que hace que los dientes parezcan más largos.

Frenillo lingual corto

Este frenillo une la lengua con el suelo de la boca. Si es corto, los movimientos de la lengua se ven limitados.

Probablemente, esta alteración es la que más preocupa a los padres, ya que es la más común en los niños y ocasiona una movilidad disminuida de la lengua y alteraciones en la fonación y el habla.

Cuando se quiere examinar el grado de anquiloglosia y si se necesita o no un tratamiento, se realiza una prueba muy simple con la que se comprueba si se puede o no tocar la cara palatina de los incisivos inferiores con la punta de la lengua con la boca abierta.

Además, se comprueba también cuánto puede sacarse la lengua.

No se necesita aplicar un tratamiento si la lengua se mueve con normalidad y el habla se desarrolla sin problemas.

Aun así, a veces hay que realizar una pequeña cirugía que consiste en cortar un poco el frenillo para así hacer posible el movimiento natural de la lengua.

Pero… ¿qué es la anquiloglosia?

La anquiloglosia lingual, o frenillo lingual corto, es el desarrollo insuficiente de dicho frenillo.

Este frenillo es el que une la lengua con el suelo de la boca y está unido a la encía situada detrás de los dientes inferiores.

Esta afectación se manifiesta en diversos niveles de reducción del movimiento de la lengua, algo que puede afectar a la dicción y también a la masticación.

Entre los 6 y los 8 años, y en casos de anquiloglosia moderada, puede utilizarse un tratamiento conservador consistente en la realización de ejercicios de mecanoterapia para obligar a la lengua a moverse.

Es decir, cuando la restricción del movimiento de la lengua es leve, basta con acudir al logopeda.

Cuando la restricción del movimiento es mayor, y normalmente cuando ya se han superado los 6-8 años, se realiza una cirugía oral conocida como frenectomía.

Tipos de frenectomía

La frenectomía es una cirugía muy sencilla que consiste en la extirpación completa del frenillo; dura unos 30 minutos y se realiza con anestesia, por lo que no produce molestias. Puede realizarse por exéresis simple o por exéresis romboidal.

Frenectomía por exéresis simple

Consiste en hacer simplemente el corte del frenillo con un bisturí o tijeras y, después, suturar.

No se suele recomendar este tipo de cirugía, ya que, pese a la sencillez del procedimiento, tiene más inconvenientes de lo deseable.

Con esta cirugía no se elimina el tejido que sobra, la cicatriz permanece en la misma dirección del frenillo y el labio superior no se alarga.

Frenectomía por exéresis romboidal

Esta cirugía se realiza en dos fases.

Para comenzar, se cortan las inserciones del frenillo en la encía vestibular y en el labio. Tras ello, se quita la parte intermedia del frenillo y también las fibras transalveolares.

Se estira bien el labio para ver el frenillo y se ponen unas pinzas hemostáticas, una junto a la encía y otra junto al labio.

Después, se cortan las inserciones a la encía y al labio.

Tras quitar las pinzas, queda una herida romboidal en cuya parte más profunda se localizan las inserciones musculares que se van a desinsertar.

Z-plastia

Este procedimiento es el que se utiliza para la cirugía del frenillo labial superior.

Es el más indicado, ya que permite eliminarlo sin dejar una cicatriz en el mismo sentido del frenillo y, además, consigue alargar el labio superior.

Para tener el frenillo en tensión, se levanta el labio. Después, se hace un corte vertical en la mitad del eje superior.

A continuación, se hacen dos cortes laterales paralelos que forman un ángulo de 60 grados con el anterior, y el corte inferior debe separarse de la encía adherida.

Después, se profundizan los cortes y se elevan dos colgajos que se entrecruzan.

Por último, antes de suturar se deben quitar las inserciones musculares que haya en esa zona. Si crees que tú o tu hijo podéis tener un frenillo que da problemas, pide tu cita y lo valoramos.

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