10 PAUTAS PARA VENCER EL MIEDO AL DENTISTA

paciente con ortodoncia sonriendo en el dentista tras vencer el miedo

Acabamos de empezar el nuevo año y, con él, una lista de buenos propósitos. Entre las buenas intenciones que nos marcamos al empezar una nueva etapa está la de mejorar nuestra sonrisa y dejar de posponer esa visita al dentista que, por miedo al dentista, aplazamos una y otra vez.

Y es que es así: hay un porcentaje elevado de personas que evitan visitar a su dentista por un miedo infundado, lo que llamamos «fobia dental», y que acaba pasando factura, como poco, a nuestra imagen.

Hoy te traemos una serie de pautas para superar ese miedo a acudir a la cita con tu dentista y poner toda tu atención en lo verdaderamente importante: la salud de tu boca. Si quieres profundizar, también te puede interesar nuestro artículo sobre cómo superar la ansiedad al dentista.

10 pautas para vencer el miedo al dentista

1. Rompe el hielo

Antes de acudir a la primera consulta con tu dentista, es aconsejable que visites las instalaciones. Las clínicas actuales crean una atmósfera de tranquilidad y armonía muy agradable para el paciente. Conscientes de la ansiedad que supone para muchas personas la visita al dentista, cuidan la ambientación con colores suaves, luz, música y una zona de espera confortable. Puedes conocer nuestra clínica y a nuestro equipo antes de tu primera visita.

2. Sé puntual en tu cita

Es conveniente no llegar mucho antes de la hora establecida, pues la espera genera ansiedad y estrés y, con ellos, aumenta el miedo. Esperar nos lleva a pensar en aquello que nos angustia, algo que se ve potenciado por factores como el sonido del instrumental o el olor de la consulta.

3. Procura una cita a primera hora del día

Este pequeño detalle evita que te pases el día anticipando todo lo que imaginas que te puede pasar en la sala de los «horrores». Si puedes evitar montarte esas escenas de terror en la cabeza, mejor. Una cita a primera hora de la mañana te ahorrará esas horas de angustia que te genera tu fobia.

4. Una primera cita de contacto

Háblalo con tu dentista. Cuéntale lo que te pasa y planifica, sin más, una revisión.

En una revisión vas a crear un clima de confianza con el especialista que va a tratarte, y eso reducirá notablemente el miedo que tienes.

Es como subir los peldaños de una escalera: de uno en uno cansa menos que si intentamos subirlos de tres en tres.

5. Pide referencias profesionales

Tal cual. Se trata de buscar a un profesional, y también a una persona cercana, que te ofrezca una atención sanitaria de calidad. Y qué mejor que alguien de quien muchos hablan bien, especialmente quienes, como tú, tenían miedo de ir al dentista y ya lo han superado.

6. Distrae tu atención

Un libro. Unos auriculares. Una revista. Un amigo. Algo que aparte tu miedo de aquello de lo que se alimenta. Durante la espera se oyen ruidos del instrumental e incluso algunas conversaciones que activan el «clic» de nuestra fobia y pueden hacer que nos estresemos. ¡Al enemigo, ni agua!

7. Establece un código de comunicación con el dentista

Te dará confianza saber que, si notas cualquier molestia o incomodidad durante el tratamiento, tu dentista te entenderá con una sencilla señal, como levantar una mano o los dedos. Así sentirás que controlas la situación en todo momento.

8. Posibilidad de relajante o sedación

A veces la fobia puede más que todo lo anterior. Si tu fobia es grave, existe la posibilidad de aplicar algún tipo de sedación. También puedes pedir anestesia, pues hoy en día muchos tratamientos dentales pueden realizarse sin ningún tipo de dolor.

Y si tu fobia es a las agujas, tampoco hay problema: antes del pinchazo se aplica una crema en la zona donde se va a inyectar la anestesia, que la adormece, y no sientes absolutamente nada. Y si tu miedo a las agujas es extremo, también puedes pedir sedación por inhalación.

Todo es cuestión de hablarlo antes con tu especialista y valorar las distintas posibilidades hasta encontrar la que te haga sentir mejor.

9. Mentalízate

Recuerda una y otra vez los beneficios que obtendrás con tu visita al dentista. Visualiza cómo te sentirás una vez acabado el tratamiento. Y piensa en la cantidad de personas que cada día se someten a distintos tratamientos dentales con resultados extraordinarios. Tomar conciencia de la importancia de tu tratamiento y de lo que supone para tu salud te ayudará a romper el bloqueo y el muro de miedo que te impide ir al dentista.

10. El miedo se aprende

Si tienes hijos pequeños, llévalos al dentista desde muy temprana edad, igual que los llevas al pediatra cuando tienen tos o fiebre. Así se familiarizarán con los profesionales de la salud bucodental y acudirán a sus citas periódicas sin traumas ni miedos. Te lo explicamos con más detalle en nuestro artículo sobre la importancia de la odontopediatría.

Por otro lado, evita hablar en casa del miedo que sientes tú al ir al dentista (si lo tienes), pues tu hijo o hija lo oye y lo integrará como una experiencia negativa, vivida a través de ti, que nunca querrá experimentar. Evita transmitir tu ansiedad a tus hijos: es una herencia que cargarán sobre sus hombros cuando sean adultos.

Si te identificas con este miedo, da el primer paso a tu ritmo: reserva tu primera visita y cuéntanos cómo te sientes.

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